jueves, 6 de septiembre de 2018

VISITA DEL CORREGIDOR BERNABÉ PÉREZ DEL CASTILLO, JURADO DE LA CIUDAD DE SEVILLA Y CORREGIDOR DEL CORREGIMIENTO DE SAÑA, PARTIDO DE CHICLAYO, CHIMO Y CHICAMA



[El corregidor] hizo aparecer ante sí a Lucas de Castro Puémape, cacique segunda persona deste dho pueblo y de Jequetepeque, que del cual rresibió juramento […] prometió decir verdad, y siendo preguntado por el tenor del asunto de visita dijo que es gobernador de este pueblo [...] juntando la gente y procurando acudan con todo cuidado que no falte nayde y escusando no haya atraques ni borracheras, y tiene por cierto no hay amancebados, y q.e todos los indios que acuden a las mitas son para San Joseph Talambo y Guadalupe y para el tambo, que aunque se daban a otras haciendas, como eran el alférez Juan de Safra a la hacienda de Tocon, por la falta de indios no se da más de las de los padres.
[...]
Luego incontinenti hizo parecer ante mi a don Diego Ramírez, pachaca de este dicho pueblo, y alcalde hordinario [...].
Dixo que hace un año que gobierna y siempre ha acudido a la doctrina y procurado ayudar a los indios [...], solicité acuda todo el común y procura escusar no aya juntas ni borracheras particularmente cuando ay fiestas y pendones, y invia algunos yndios a su chacara los pagó y no se debe a ninguno nada, y otros desquitan con su tributo, y procura enterar las mitas de su obligación, q.e por falta de yndios alquila porque se han muerto muchos. Y ausentado por los agravios que resiben en la estancia de San José por que se administra por religiosos de Sn. Agustín y les cargan las manadas de ganado y apremian al entero del que se pierde y las ocupan en chacaras y otros ministerios a que no tienen obligación de acudir y también se dan mitayos a Guadalupe y a Talambo mas no resiben tanto agravio esos y en lo tocante a amansebamiento procura no los haya en el pueblo, y en lo que toca a los vienes de comunidad y su ospital el pueblo tiene el tambo que es para (entero) y el capital unas casas en la jurisdicción que no tiene otros bienes y eso se partan con los enfermos de que ayuda el mayordomo, y el ospitalero, y se compran medicinas por mano del padre…
[...]
Y luego incontinenti hizo parecer ante ssi para dha visita a Dn. Juan de Silva, pachaca de este dho pueblo [...].
Y que los yndios que van a San Joseph siempre vuelven quejosos de que los maltratan y que los obligan a pagar el ganado que se pierde, y les cargan mucho las jornadas y los ocupan en chácaras, en limpiar, en cargar agua leña y yerba y no les dan de comer porque se han huido muchos yndios y cada día se huyen y así por esto varios han muerto mucha gente el pueblo está despoblado, y aunque en otras ocassiones han repetido este agravio no a tenido remedio y se allan muy bexados [...].

miércoles, 15 de agosto de 2018

ESTABLECIMIENTO DEL VIRREINATO DEL PERÚ - SIGLO XVI

Al finalizar el agitado proceso de invasión y conquista del Tahuantinsuyo, que ocasionó incluso enfrentamientos militares entre los bandos españoles, además de las irreparables pérdidas por el lado indígena, comenzará otro proceso que inaugurará nuevas relaciones sociales de subordinación entre indígenas y europeos. Este proceso es la instauración de un régimen de virreinato, esto es; un representante de la corona española en territorios de ultramar.

IMPLICANCIAS DE LA INSTALACIÓN DEL VIRREINATO DEL PERÚ 

El establecimiento del virreinato del Perú, por su naturaleza, implicaba sobre todo construir y organizar un universo en el que cada uno de los actores tenía, redefinido, su puesto estipulado de antemano.
  • Significaba iniciar una nueva configuración territorial, con términos y nombres (Nueva Castilla, Nueva Toledo, Nueva Granada…) que hicieran a los recién llegados familiarizarse con la nueva realidad, además de tener presente en todo momento que se estaba dentro de los límites imperiales, propiedad de la corona peninsular; aun cuando se conservaban, por razones prácticas, los topónimos nativos.
  • Significaba instalar instituciones rutinarias para unos, absolutamente desconocidas para otros, cuya inauguración buscará controlar y administrar el territorio y los recursos de la “nueva tierra” para beneficio de la metrópoli y los representantes (españoles) de ella, aun cuando se conservaron las instituciones nativas que engranaban bien en el nuevo sistema.
  • Significaba la imposición de autoridades basadas en el carisma o, las más de las veces, en el definitivo e incuestionable poder que otorga la fuerza y la coerción, aunque los españoles sabían bien que debían mantener mandos locales para hacer eficiente la recaudación. Así, con estas particularidades, empezó a andar la empresa principal de la corona española en sus nuevos dominios, a saber: extraer la mayor cantidad de riquezas.

viernes, 2 de febrero de 2018

"CEMENTERIO EL SAUCE - SAN JUAN DE LURIGANCHO: UNA BREVE ESTAMPA"


Sector elevado del Cementerio El Sauce. 
En primer plano, humilde tumba de niño. 
Arriba, al fondo, una retroexcavadora abre
paso para ampliación de caminos y viviendas.
En muchos aspectos, el cementerio, pueblo de muertos, sigue las pautas de la comunidad de los vivos, de la cual es contraparte a la vez que continuidad. Se extiende confusamente, al igual que aquella, sobre la pendiente que colinda con sus casas; trepa con osadía, igualmente, las faldas de los cerros e incluso allá, más arriba, donde se asientan precariamente algunas wawas, cuyas tumbas apenas están señaladas por sencillísima cruz de madera con nombre y fecha, guijarros esparcidos alrededor, y un humilde atadito de tallos secos, floridos alguna vez. 

Por supuesto, también, es lugar eterno de juego, como en el caso de los juguetes dejados a los niños en su eterna cuna, y de comida y bebida, para aquellos a quienes se recuerda por estas dos últimas aficiones: “Sí pues, así le gustaba su cervecita”, oíamos decir, con cariño, a una resignada familiar. A más de un difunto, hemos constatado que se les deja, o bien un vaso de cerveza que por el tiempo tiene ya una capa de fermento, rodeado de mosquitos, o –de parte de los más prácticos– pequeñas botellitas de fantasía, de cerveza y gaseosa. Y no falta, finalmente, algún nicho pintado de un pálido e inexplicable color crema. En fin, “genio y figura”, como se suele decir.